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Vivir para contarlo

  • Ana
  • 20 dic 2025
  • 11 min de lectura

Actualizado: 7 ene

En Andalucía cada año entre 38.000 y 39.000 personas reciben un diagnóstico de cáncer. Hoy más de la mitad sobreviven, aunque depende del tipo de cáncer. Algunos como los de próstata, mama o tiroides tienen una supervivencia muy alta, mientras que en el cáncer de pulmón ha pasado de ser casi mortal a que entre un 20 y un 60 por ciento de los pacientes sobreviven gracias a los avances médicos y a la investigación.


La superación del cáncer no significa que la batalla haya terminado. Tras tocar la campana, se presentan nuevos retos que afrontar, a parte de con los tratamientos o la medicación. Como el bebé que da sus primeros pasos, aprender a vivir con la cicatriz que ha dejado la enfermedad es el siguiente desafío.


El cuerpo no siempre vuelve a ser el mismo, y la mente tampoco. Este es un proceso de adaptación para los supervivientes, como muchos de nuestros protagonistas se denominan, deben interiorizar la lucha vivida entre las paredes de los hospitales y enfrentar un nuevo reto que puede ser igual de difícil que el tratamiento. 


MUJERES DE AMAMA
MUJERES DE AMAMA

Uno de estos ejemplos es el de María Lucero, administrativa en la secretaría de la unidad de patología de mama en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz. Le ofrecieron el puesto después de ser ella misma paciente de cáncer de mama. “Imagínate volver al inicio. Pero me tomé el puesto como un reto, otro, intenté cambiar de sitio, pero no era posible y pensé que todo pasa por algo, así que yo tenía que intentar superar estar allí. Y pasé de paciente a compañera.” nos cuenta María. Ella fue diagnosticada de cáncer en plena pandemia y uno de sus miedos era coger cualquier enfermedad que empeorara su estado y por supuesto lo primero que pensó fue que la quimioterapia la destrozaría. 


En una mañana cualquiera, Juani, una mujer sevillana de 40 años, decidió explorarse el pecho mientras se duchaba. Ese día se palpó un bulto y decidió acudir al médico, ya que prevenir es curar. Sin embargo, los acontecimientos posteriores no jugaron a su favor. Doce días después, una llamada de teléfono lo cambió todo.


Ella y su marido estaban sentados en una sala con el jefe de cirugía de la unidad de mamas, quien les transmitió la peor noticia de todas. Un carcinoma triple negativo en estadio 3. “Yo lo primero que dije fue: ‘¿Pero eso es que me voy a morir?’ Era lo primero que pensé: tengo cáncer, me voy a morir”, declaraba con lágrimas en los ojos, recordando el vértigo y el miedo que sintió al visualizar que su vida corría peligro. Pero, acto seguido, como la luchadora que es, a pesar de estar rota en esa sala, como bien explica, no se lo pensó dos veces. No luchar no era una opción.


JUANI Y SU COMPAÑERA EN AMAMA | ANA IBÁÑEZ
JUANI Y SU COMPAÑERA EN AMAMA | ANA IBÁÑEZ

Tragar la noticia y empezar este proceso es muy duro. Los médicos son muy técnicos, y eso no ayuda a que los pacientes puedan asimilar mejor el diagnóstico. Los objetivos se vuelven a corto plazo, ya no existe el futuro, solo el presente. 


El trabajo psicológico es crucial, hay que adaptarse a nuevas rutinas, ver cómo físicamente el cuerpo se transforma, y no dejar que la lucha cese, por muy grande que sea el cansancio. Estas son fases cruciales que no se superan, sino con las que se aprende a convivir.



Es un cambio de mentalidad en todos los sentidos, porque lo que ayer era importante, hoy ya no lo es. Aprenden a relativizar las cosas, a disfrutar del tiempo y de los momentos. No porque quieran, sino porque no hay otra opción.


María al igual que muchos pacientes, ha tenido que aprender a adaptarse no solo al cambio físico, sino también a la transformación emocional y psicológica que deja la enfermedad. Ella habla de que no solo tuvo problemas a nivel emocional y acudió a un psicólogo en el momento de saber que padecía cáncer para sobrellevar mejor la enfermedad, sino que eran muchos los pensamientos que le atormentaban. “No estaba preparada, pensaba en mi hijo cómo le afectaría la enfermedad de su madre, me sentía mal, perdida, dependiente, incomprendida…” 




Con la voz entrecortada recordando su versión de ella luchando contra la enfermedad y visiblemente nerviosa expresa los miedos que tenía, y cómo su vida y ella desde ese momento cambió por completo. “Aparcas tu vida, sin saber retorno y hecha polvo”. Aun así, el miedo para todos los pacientes es algo que cuesta que desaparezca. María sigue siendo paciente oncológica, debido a que todavía no han pasado 5 años del diagnóstico. Por ello, en cada revisión, aunque sea de control anual de alguna forma el monstruo vuelve a estar presente junto a los pensamientos negativos, hasta que no se reciben los resultados, declara María quitándole ese afán de heroicidad que muchas veces se le atribuye a los supervivientes de cáncer. 


María no teme reflejar una vulnerabilidad normal, porque no se trata de luchar sino de tener suerte y de que muchos factores coincidan a favor de la superación de la enfermedad. “Aunque seamos positivas, la enfermedad puede volver y eso lo veo en mi trabajo”.


Los efectos secundarios son atroces. Actualmente, Juani tiene 44 años, pero se siente encarcelada en un cuerpo de 60.


Adaptarse a los cambios físicos y emocionales es una de las tareas más difíciles, y Juani todavía sigue en ello. “Aunque tengas ya pelo, estés curada y limpia, no dejas de tomar una pastillita que no deja de meter mierda en tu cuerpo todos los días. Yo tenía una menopausia con 41 años”, nos contaba con ese mal sabor de boca. En el caso de los adultos, haber sido un paciente de cáncer no es algo que se quede en el recuerdo, sino que es algo que te acompañará el resto de tu vida. Curarse es relativo, ya que la marca de la enfermedad es de por vida. Un lastre con el que sobreviven en su día a día, sin olvidar el miedo de que regrese.


JUANI CUANDO TOCÓ LA CAMPANA
JUANI CUANDO TOCÓ LA CAMPANA

No todo fue malo para Juani. Gracias a una amiga, descubrió AMAMA, una asociación con sede en el corazón de Sevilla formada por mujeres que habían pasado o estaban pasando por lo mismo que ella. Desde que cruzó sus puertas, su perspectiva sobre la enfermedad cambió por completo. Ángela, la presidenta, fue la primera en recibirla y explicarle lo que los médicos no suelen mencionar. Como los efectos secundarios, cómo tienes que cuidar el cuerpo con productos naturales, la importancia de la alimentación y los pequeños pasos que debes dar para afrontar la nueva realidad.




María, desde que se recuperó, no ha dejado de adoptar hábitos saludables con el objetivo de que su cuerpo vuelva a ser el que era. “Al principio cuidas más la alimentación, con el deporte poco a poco, pues me siento más cansada, últimamente he introducido la piscina y caminar todos los días”. Y es que María a la par que habla de la salud física habla de la mental, según ella algo fundamental, dos cosas que van siempre de la mano, afirmando que comer sano es igual de bueno que aprender a respirar y obligarte a pensar cosas positivas.  


A pesar de las secuelas derivadas de los efectos secundarios de los tratamientos, María encontró un apoyo incondicional en su familia y amigos. “Mi familia es mi motor”. Sin embargo, destaca que a pesar de estar muy acompañada y protegida durante todo el proceso, nos cuenta que en algunos momentos sentía una sensación de soledad que es muy difícil explicar a las personas que te cuidan y no han sufrido la enfermedad. 


Por desgracia este no es un tema que solo afecte a los adultos sino que en España se diagnostican más de 1.500 casos de cáncer infantil al año. De ellos, 1.100 en niños y niñas de 0 a 14 años y unos 400 en adolescentes de entre 14 y 18 años. 


Desde el punto de vista médico, el enfermero de oncología pediátrica Marcos Casas, del Hospital Universitari Son Espases nos cuenta que el tema de los niños es muy distinto al de los adultos. A nivel psicológico cuanto mayores son más conscientes de lo que padecen, comienza la recidiva, el miedo a tener otro cáncer y todo se vuelve un poco más complicado. “Piensa que han pasado seguramente la mayoría 5 años en un hospital, que el primer año no salen para nada, los primeros meses, y después van saliendo y entrando poco a poco, pero sin hacer una vida normal. Entonces eso, el ir acoplándose, adaptándose a los amigos, a las preguntas es lo más difícil”.


NIÑA CON CÁNCER Y SU MÉDICA | PIXABAY
NIÑA CON CÁNCER Y SU MÉDICA | PIXABAY

A nivel físico el enfermero expone que lo complicado se encuentra al principio debido a los tratamientos que conllevan una pérdida notoria de masa muscular sin permitir que hagan deporte. Pero a su vez tienen que ir cogiendo ellos el ritmo, ritmo de todo aunque estén cansados, ya que sino afectaría de forma más profunda a su crecimiento y desarrollo.


Algo que es fundamental en estas edades. “En mi hospital desde hace un año se ha hecho un proyecto, hemos montado un gimnasio para ellos”, cuenta Casas.


NIÑO CON CÁNCER | PIXABAY
NIÑO CON CÁNCER | PIXABAY

Casas destaca que este proceso de adaptación implica la incorporación de hábitos saludables, una dieta adecuada y ejercicio físico. Todo esto es crucial no solo para mejorar la calidad de vida del paciente, sino también para la evolución de la enfermedad y el manejo de posibles comorbilidades. “No pueden comer crudo, no pueden comer cosas que tengan piel fina, no les puedes dar sol…”


MUJERES Y VOLUNTARIOS DE AMAMA
MUJERES Y VOLUNTARIOS DE AMAMA

En el cáncer, la caída del pelo puede jugar un papel crítico dependiendo de los pacientes. En el caso de Juani no lo fue, pero sí lo fue el hecho de quedarse sin pechos tras la mastectomía. “Hay mujeres que su pecho lo llevarán peor, lo llevarán mejor. Mi pecho era una parte de mi identidad, de mi cuerpo. Y es que está cortado, es que está mutilado”, declaraba con rabia, con esa impotencia de no poder hacer nada, de no tener opción a elegir. Porque lo primero es hacer todo lo posible para eliminar la enfermedad, para volver a estar sana, a pesar de que tu cuerpo nunca vuelva a ser el mismo.




“Pero si a mí me cuesta quitarme la ropa delante de mi marido. Imagínate tú, ¿qué te pasa cuando estás sin pareja? Es que esa mujer ya no... Es que no sé, es que eso ya te deja marcas para toda la vida. Es una cicatriz de guerra. Y luego te lo reconstruyes, pero esto no son tus pechos”. declara Juani.


De esta manera, tanto desde la experiencia personal de María y Juani como desde la perspectiva médica del enfermero de oncología pediátrica Marcos Casas, queda claro que la adaptación a esa nueva situación, tanto física como emocional, es clave en el proceso de recuperación y superación del cáncer.


Cada paciente es diferente, y aquellos que tienen una actitud optimista y proactiva tienden a adaptarse mejor, algo que influye positivamente en su recuperación. Sin embargo, no se puede exigir esa actitud, sino ofrecer apoyo para que los enfermos vean la situación como una nueva etapa.


ADOLESCENTE PACIENTE DE CÁNCER | PIXABAY
ADOLESCENTE PACIENTE DE CÁNCER | PIXABAY

El apoyo psicológico también es fundamental, ya que ayuda tanto a seguir los tratamientos como a reintegrarse en la vida laboral y personal. En el caso de los niños un punto importante es el seguimiento del proceso escolar con todas las dificultades que estos niños experimentan en su formación educativa




“Los médicos te dicen: tienes esto, te vamos a hacer esto, pero ya está. No te explican lo que va a pasar después, cómo te sentirás, ni qué cosas te ayudarán a llevarlo mejor”, relata Juani, dejando claro que la falta de orientación inicial fue uno de los momentos más duros del proceso. En Amama, encontró esa guía que tanto necesitaba. Allí le dijeron que se rapara antes de perder el cabello, le enseñaron a cuidar su piel y a adaptarse a los cambios que el tratamiento iba a provocar.


ASOCIACIÓN AMAMA | ANA IBÁÑEZ
ASOCIACIÓN AMAMA | ANA IBÁÑEZ

Pero Amama no es solo información. Para Juani, se convirtió en un refugio emocional. “Yo aquí venía y era mi desahogo, porque ellas me entienden. Están pasando o han pasado por lo mismo”, cuenta con emoción. Las actividades organizadas por la asociación también le ayudaron a distraerse y recuperar algo de normalidad, a pesar de las limitaciones físicas que la enfermedad impone.


En este sentido la incorporación y adaptación de esta a la enfermedad es primordial. “El hospital tiene un colegio con dos profesoras, entonces durante el tiempo que ellos no pueden ir a la escuela, todas las mañanas van al colegio del hospital, y después poco a poco cuando ellos pueden ir al colegio, se van incorporando a sus clases”, nos cuenta Casas.


Además, como anécdota recuerda a Telmo que el año pasado se presentó a la selectividad en el hospital terminando su tratamiento, aprobó y actualmente está estudiando en La Rioja. 



IMÁGENES DE NIÑOS PACIENTES DE CÁNCER | PIXABAY
IMÁGENES DE NIÑOS PACIENTES DE CÁNCER | PIXABAY

Otro factor importante en todo el proceso es el papel que juegan los padres, figuras que también hay que saber tratar y apoyar psicológicamente desde el equipo médico del niño. 





“Piensa ya no solo tu hijo tiene cáncer, tu hijo tiene cáncer, tú tienes que dejar tu trabajo durante no sé cuántos años, le cambia la vida totalmente” “De todas formas, el primer mes, hay familias de todo tipo y cada uno se lo toma como puede. Pero después casi todas las familias colaboran, porque al final saben que es un beneficio para su hijo”, declara el enfermero.



María resalta que aunque en un principio fue muy duro trabajar en la misma zona donde había sido paciente. En la actualidad y a favor de la unidad en la que trabaja, los facultativos tienen una sensibilidad especial con sus pacientes los cuales se sienten acompañados desde el principio de este camino. “A mí en particular me valió de terapia, al principio de mi enfermedad no podía hablar del cáncer y con la ayuda psicológica que recibí y el puesto que tengo me veo con fuerzas para apoyar al paciente y aconsejar”.


La enfermedad irrumpe en la vida laboral de muchas personas antes de que hayan podido cotizar lo suficiente para acceder a una pensión. “No es lo mismo que te pase con cincuenta y tantos años, cuando ya has terminado de cotizar, que con treinta o cuarenta”, explica Juani. “Hay chicas a las que no les ha dado tiempo a cotizar. A mí no me ha dado tiempo”.


Los tratamientos permiten salvar la vida, pero dejan secuelas graves que dificultan la reincorporación al trabajo. “Después de todo lo que se ha tragado, no puedes estar delante de un ordenador ocho horas. Es imposible”, aseguran desde la asociación Amama. “Los tratamientos las salvan, pero les han envejecido veinte años”.


Pese a ello, muchas solicitudes de incapacidad permanente son denegadas. “No es normal que la manden a trabajar ocho horas limpiando”, denuncia una portavoz. “El abogado dice que no lo entiende”. Para las afectadas, el problema es estructural: “Creemos que la administración no puede sostener tantas pensiones”.


ABOGADO DE AMAMA DANDO UNA RUEDA DE PRENSA | ANA IBÁÑEZ
ABOGADO DE AMAMA DANDO UNA RUEDA DE PRENSA | ANA IBÁÑEZ

Ante la falta de apoyo institucional, el acceso a un abogado se vuelve imprescindible. “Si te la deniegan, tienes que meterte con un abogado”, afirma Juani. Pero no todas pueden permitírselo. “Un dinero que no tengo”, lamenta.





En algunos casos, el apoyo legal se limita a cubrir “el papeleo y la demanda”, una ayuda mínima para intentar defender derechos básicos frente a un sistema que, denuncian, las empuja de nuevo al trabajo cuando sus cuerpos ya no pueden más.


El cáncer paralizó por completo la vida de María. Como muchas otras personas que atraviesan esta enfermedad, tuvo que dejar de trabajar y aparcar el nivel de vida que llevaba. Algo que a día de hoy todavía le cuesta cuando necesita parar. “Me cuesta, me siento culpable y responsable”. También afirma que ha aprendido a relativizar preocupaciones que antes tenía y ahora ya no. “Me preocupaba demasiado por los demás, por tener el trabajo al día, ahora también me preocupa pero nadie es imprescindible así que si no estoy o no termino no pasa nada alguien lo hará por mi”.


Con el paso del tiempo María describe la enfermedad como una “putada" aunque esta experiencia le haya valido para sentirse mejor persona.


LOGO DE AMAMA
LOGO DE AMAMA

Un punto clave de Amama es el ejemplo de superación que ofrecen las mujeres que ya han pasado por el cáncer y están recuperadas. “Verlas bien, vivas y felices te hace creer que tú también puedes conseguirlo”, dice Juani con una sonrisa. Esa red de apoyo, tan ausente en el sistema médico, marcó la diferencia en su lucha, dándole fuerzas para seguir adelante y enfrentarse a los retos con más confianza.




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