Andalucía ante un error sanitario imperdonable
- Ana
- 10 nov 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 13 nov 2025
La sanidad pública andaluza atraviesa un deterioro que ya no se puede esconder ni justificar con excusas

La crisis de los cribados de cáncer de mama saca a la luz el descontrol estructural grave en los pilares de la prevención sanitaria a causa de un sistema colapsado y abandonado a nivel institucional. El sistema de salud pública es una de las piezas clave dentro del Estado de bienestar. Su importancia tendría que nacer de la lucha por la igualdad social, debido a su eficacia y a la capacidad de sus profesionales. Sin embargo, las larguísimas listas de esperas y los numerosos fallos de gestión acumulados como consecuencia de los recortes y el aumento de la privatización en la sanidad, dejan mucho que desear.
El Estado de Bienestar enferma si lo que está en la cuerda floja es la salud de la ciudadanía. Un sistema sanitario obsoleto que exige urgentemente una reforma como primer remedio a su ineficacia. Los informes anuales del Consejo Andaluz de Colegios Médicos revelan datos preocupantes: más de 500 médicos se marchan de Andalucía ante la precariedad y carga laboral derivada de un sistema de salud desbordado. A pesar de ser una de las comunidades autónomas con mayor población del país, Andalucía solo cuenta con 509 médicos por cada 100.000 habitantes, según informa el Estudio Sobre Demografía Médica.
La sanidad es la mayor preocupación de los andaluces según el Barómetro Centra en su última edición, antes de que se produjera el gran error. Por otro lado, la Junta de Andalucía al igual que la demás comunidades autónomas, deberá remitir un requerimiento formal en un mes. Una medida tomada por Sanidad para poder mostrar los datos de los cribados de cada territorio. Ya que nadie sabe con exactitud el número de personas que no tienen un diagnóstico claro, declaraba la Asociación Contra el Cáncer de Cádiz. A ello se le suman las denuncias de otras asociaciones como AMAMA que afirman que no se trata de un caso aislado, sino que forma parte de la destrucción del sistema público sanitario.
Entender que los cribados de cáncer de mama son una herramienta esencial a la hora de garantizar diagnósticos tempranos y asignar tratamientos menos agresivos a las pacientes. Y por numerosas que sean las justificaciones, no eximirá de responsabilidad política la indignante situación, por culpa de la dejadez y la deficiente gestión de un servicio primordial. Cuanto más tardía es la detección, más complejos y caros serán los tratamientos tanto para las pacientes como para el sistema sanitario. La solución no es dar por hecho y asumir la escasa calidad del programa de cribado, ya que ello supondría la renuncia a la igualdad que ofrece el servicio público de salud español.
Los andaluces necesitan una respuesta inmediata, un plan de choque; por parte del gobierno autonómico que garantice que todas las personas afectadas y convocadas en un futuro reciban tanto su cita, como los resultados de manera correspondiente. El retraso de los cribados no puede depender de una recuperación mediante medidas creadas sobre la marcha y discursos políticos. En juego está la salud de miles de mujeres. No hay una semana en la que Andalucía no se manifieste, debido al estado en el que se encuentra la sanidad pública. La explosión del caso de los cribados de cáncer de mama no es más que la prueba de que no solo existe un problema sanitario, sino que hay una brecha institucional. Actuar de forma inmediata es crucial para protegerla.



