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El "adiós a las raíces", provocado por el turismo

  • María Ferrete
  • 7 ene
  • 10 min de lectura
Candados de apartamentos turísticos en una céntrica calle | María Ferrete
Candados de apartamentos turísticos en una céntrica calle | María Ferrete

La turistificación borra el alma del centro de Sevilla. En menos de una década, el centro de la ciudad ha sido invadido por una terrible turistificación. El comercio tradicional ha sido desplazado por tiendas orientadas exclusivamente al turista. 


A lo largo de los últimos años, el centro de Sevilla se ha llenado de turistas, los vecinos del barrio han abandonado sus casas para dar paso a apartamentos turísticos; comerciantes y hosteleros han tenido que adaptarse a las condiciones que estas circunstancias suponen, comercios de siempre sustituidos por negocios de souvenirs y un colapso continuo en las calles. Esta situación se hace cada día más insostenible y sus vecinos piden una solución inmediata.  Negocios familiares que pasaban de generación en generación, desde ultramarinos a pequeñas mercerías, el caso de la cuchillería Regina, que cerrará sus puertas el 31 de diciembre tras 92 años de historia o, como en el caso de los grandes almacenes Vilima, fundados en el año 1963 por José Lirola Cerezuela, y que cerraron  sus puertas en el año 2001 y se vendieron en  2017 para convertirse en un hotel de la cadena H10 Hotels. 


Los alquileres se disparan, los vecinos de toda la vida se han desplazado a la periferia mientras ven cómo sus casas son sustituidas por apartamentos turísticos, o como el bullicio cotidiano de sus comerciantes en sus plazas  y callejones da paso al vaivén temporal de maletas y tours guiados.


El reto ahora es preservar lo que queda de esta identidad, con iniciativas que apoyen al comercio local y regulen el impacto del turismo masivo. Si no se toman medidas, los barrios del centro continuarán vaciándose de residentes para llenarse de turistas temporales, cambiando sus calles de antaño por simples escenarios que fotografiar. Sus barrios pierden a diario su esencia. Este fenómeno no solo implica una pérdida de comercios de confianza, sino también la desaparición de vínculos comunitarios. El centro de Sevilla corre el riesgo de convertirse en una postal desprovista de alma, donde la Sevilla que habita y vive vendida completamente a la que solo se visita.


Las setas de la encarnación con una gran afluencia de visitantes | María Ferrete
Las setas de la encarnación con una gran afluencia de visitantes | María Ferrete

El vecindario

Los vecinos del casco antiguo denuncian la situación que viven a diario, algunos como Ignacio comentan que la situación es insostenible, su calidad de vida se ha visto afectada por la gentrificación y el ruido, los comercios de proximidad se han convertido en tiendas dedicadas a souvenirs y artículos dedicados al turista, provocan que sus vecinos quieran  buscar una vida más tranquila y auténtica a las afueras de la ciudad. Los veladores de los bares ocupan el espacio de paso de los viandantes y sus horarios de apertura hacen la vida vecinal imposible; añadiendo la saturación de algunas zonas debido a la presencia de turistas. Las calles estrechas y pequeñas plazas se han convertido en lugares de paso casi imposibles debido a la presencia de numerosos individuos tratando de hacer fotografías o disfrutar de sus terrazas. "Lo que pasa que, claro, también es verdad que a costa del turismo, los vecinos se van yendo." Comenta Ignacio. 


Comercio de ultramarinos con carteles en inglés| María Ferrete
Comercio de ultramarinos con carteles en inglés| María Ferrete

Los hosteleros, en su mayoría, tratan de sobrevivir y adaptarse a la nueva situación, pero algunos de ellos aprovechan la situación para lucrarse  y enriquecerse a costa del descontento de muchos otros, ofreciendo precios desorbitados y en muchos casos obviando la normativa de veladores, ocupando un espacio que originariamente no les pertenece. "De nada vale que a ti te den 3 veladores, pero después pongas 8 y se pasen los años y nadie te diga nada." añade este vecino. 


El turismo no sólo ha traído cosas negativas a la ciudad, ya que gracias al aumento en los últimos años, la ciudad ha logrado mejorar en muchos aspectos, durante los años 80 y 90 sevilla estaba prácticamente abandonada y muy deteriorada, pero gracias al aumento de visitas, hay muchos barrios que han mejorado notablemente, como el arenal; sin embargo, los beneficios que esto pueda traer no sólo deben favorecer a los dueños de comercios y bares, sino que deben ser utilizados para la restauración de monumentos o la gestión del patrimonio. Para ello, algunos vecinos como Ignacio consideran que la tasa turística es algo necesario para la ciudad, ya que, según él “Es un dinero que al turista no le supone prácticamente nada. Porque, al que viene a Sevilla, no le importa pagar 7 o 10 euros más en un día o lo que sea, lo que se establezca como en otras ciudades europeas”. 


Clásico "Bar el Comercio", con una extensa cola de turistas a sus puertas | María Ferrete
Clásico "Bar el Comercio", con una extensa cola de turistas a sus puertas | María Ferrete

Ignacio cuenta que existen alternativas para este tipo de situación, que es posible que los ciudadanos puedan convivir cómodamente con el turismo, pero  es necesario pensarlo críticamente, se necesitan para controlar y destinar los beneficios a los sectores que realmente lo necesitan; Es necesario apoyar y subvencionar a los comercios tradicionales para que estos puedan sobrevivir y no se pierda la esencia de la ciudad, ya que esto no solo perjudica al vecino de toda la vida, sino que también afecta indirectamente a las personas que vienen a ver la ciudad y desean encontrarse con la realidad. “El turismo descontrolado puede ser más perjudicial que beneficioso, por lo que son necesarias unas medidas preventivas” comenta Ignacio, es necesario hacer que estas medidas se cumplan, pensar no sólo en la actualidad sino en algo a largo plazo, ya que, “Sería como matar a la gallina de los huevos de oro” añade este vecino. 


Otro aspecto a controlar son los apartamentos turísticos, estos aumentan cada año sin control y ocupan viviendas que antiguamente ocupaban familias y que se vieron obligados a abandonar sus casas por no poderse permitir la subida masiva de alquileres, según el INE, actualmente Sevilla cuenta con 7.102 plazas más en alojamientos extrahoteleros que en hoteles (lo que supone un 19,4%). 


Sobre la gestión del ayuntamiento, Ignacio añade que "Tú puedes tener escrito en un papel que está prohibido que vengan con su amplificador, pero si no hay nadie que lo controle, de nada sirve." comenta que es necesario que se implementen las normativas necesarias, pero es más importante que estas se hagan cumplir estrictamente, como no ampliar los horarios de veladores, considera que estos merman la vida diaria de sus vecinos e imposibilitan la tranquilidad que los ciudadanos buscan, sin embargo, lo más importante es que las normativas ya existentes se endurezcan, por último añade que los propios vecinos deben de tomar postura en este tema, estar conectados con las administraciones públicas, ya que es necesario que estos se posicionen y den su opinión sobre la situación para que se puedan corregir algunos aspectos necesarios. 


Es por ello que en los últimos años han surgido numerosas asociaciones que buscan denunciar las injusticias que se producen en la ciudad, un ejemplo serían “Sevilla se Muere “ o la asociación de vecinos “La Revuelta”, Isaac habla sobre la primera, la cual nace hace poco más de año y medio ante el descontento de algunos vecinos en redes sociales sobre la situación turística en sevilla y que buscan hacerse eco de ello, encontrar soluciones y por tanto, movilizar a la ciudadanía e instar al ayuntamiento, tanto formalmente mediante alegaciones que ha presentado la propia asociación, como en la propia calle. Ellos se comunican con el Ayuntamiento para conseguir moratorias que frenen la concesión de viviendas de uso turístico, y que hasta el momento de la concesión, se rehicieron las ordenanzas, sin embargo, comenta que desgraciadamente esta moratoria se frenó debido a un acuerdo entre un grupo de oposición y el ayuntamiento; esto no solo frenaba la ordenanza, sino que también ampliaba los porcentajes turísticos notablemente, la asociación, en cambio, continúa trabajando, movilizándose y colaborando con otras asociaciones para tratar de mejorar la situación. 



La ciudad está perdiendo su identidad, se está convirtiendo en algo que nunca ha sido y se está volviendo insostenible, entre los vecinos surge un término popularmente conocido como “parque temático”, se están perdiendo sus barrios de toda la vida, además de ser una molestia para sus vecinos y muchos de los barrios de las afueras están en completo abandono al no ser turísticamente atractivos, y algunos como Santa Cruz, que se han considerado como perdidos, en los que cada vez hay menos vecinos; el acceso a la vivienda se complica. “Sevilla, como otras muchas ciudades de Europa, está apostando al turismo y a la hostelería de una manera desproporcionada”, comenta Isaac, a lo que añade “No es que los vecinos estén en contra de los turistas ni del turismo, lo que están es en contra de este modelo de turismo” es necesario tener algo de sensatez, cumplir las normas y poner algo de orden sobre todo en la hostelería, a lo que surge el término “barificación”, lo que significa que cada día los bares se sitúan en más lugares de paso, frente a monumentos históricos, ocupando aceras completas, calles como San Jacinto en Triana, hace poco más de una década que se peatonalizó y a día de hoy, el Sevillano necesita tener más empatía, necesita ponerse en el lugar de los vecinos que sufren los efectos del turismo en primera persona, escuchar las quejas de los demás y colaborar para que esto se frene.


Otra de las asociaciones es La Revuelta, Manuel cuenta alguno de sus objetivos; la asociación nació hace ya más de diez años, allá por el 2010, una asociación de vecinos del Pumarejo para luchar desde el punto de vista vecinal por sus propios intereses y el derecho a vivir en sus barrios “Cuando llegamos al barrio vimos las carencias que tenía el barrio de equipamiento, sobre todo en el público. Los centros de salud, el colegio público, estas cuestiones que en esta parte norte del barrio no había”. Se consideran un movimiento social, su principal función es hacer presión sobre los gobiernos para que estos actúen; es por ello que en el año 2017-2018 decidieron crear la CACTUS ( Colectivo Contra Asamblea Contra la Turistificación en Sevilla), con la que tenían como objetivo luchar contra la turistificación masiva en Sevilla. Consideran que tras la pandemia, se produjo el verdadero “boom” del turismo en el que la ciudad ha comenzado a parecerse un poco a otras ciudades, como Barcelona, que cada año se llena de visitantes. 



Los vecinos se mudan a otros barrios, los comercios cierran, y los que abren se orientan a lo que los comerciantes consideran que interesa a los turistas, “También lo que el turismo viene buscando, que busca un poco la realidad, quieren ir a los tablaos,, pero eso ya ha extendido, lo de los tablaos era una cosa, pero ahora ya quieren ir, quiero vivir como vive un turista, quiero comer como dar más licencias”. El Ayuntamiento debe tener más control sobre la calidad de vida de los vecinos, el nivel de ruido, las basuras, problemas de convivencia, los horarios de veladores y demás cuestiones que perjudican la vida diaria de los ciudadanos.


La tasa turística puede beneficiar notablemente a la ciudad, pero si sus beneficios son invertidos en mejoras de la ciudad y en la preservación del patrimonio histórico y cultural de Sevilla, en ocasiones muchos de esos ingresos únicamente benefician a un pequeño sector. 


Grupo numeroso de turistas durante un tour guiado | María Ferrete
Grupo numeroso de turistas durante un tour guiado | María Ferrete

Una situación controlable 

En un futuro no muy lejano, es posible revertir esta situación, aunque consideran que ya es tarde, el cambio es posible a pesar de que esta situación se podría haber evitado y que la ciudad se está extralimitando en cuanto a los eventos que acepta acoger o las decisiones que ha tomado anteriormente. Este fenómeno no solo ha afectado al sector inmobiliario, sino que también ha desencadenado problemas sociales y culturales . El turismo está siendo acompañado de un modelo económico que prioriza al visitante y sus intereses por encima de la calidad de vida de los residentes. La gentrificación expulsa diariamente a la gente joven de los centros urbanos, mientras que el ruido y la falta de servicios básicos como colegios públicos o centros de salud se evidencian y provocan el descontento de la población. Las medidas son aparentemente insuficientes frente al aumento imparable del turismo que, en lugar de beneficiar a los vecindarios, parece quitar a la ciudad su identidad original. La ciudad es conocida por sus barrios tradicionales, su gastronomía auténtica y su tranquilidad, se ve ahora atrapada por una turistificación que altera la vida diaria de vecinos de barrios como la Macarena, Santa Cruz o Triana, que ha disparado los precios de alquileres y ha modificado su esencia. Las viviendas, antes  accesibles para los sevillanos, se han convertido en apartamentos turísticos, generando una oferta de alojamiento más que suficiente para quienes buscan una experiencia rápida y superficial de la ciudad.


Esquina de la calle Lineros, antigua fachada de "Vilima", ahora reemplazado por un hotel | María Ferrete
Esquina de la calle Lineros, antigua fachada de "Vilima", ahora reemplazado por un hotel | María Ferrete

Las asociaciones de vecinos, que cada día son más,  buscan preservar los derechos de sus ciudadanos y van más allá de números y estadísticas; este fenómeno no solo afecta a los paisajes urbanos, sino también a las relaciones urbanas, la economía local y la memoria colectiva  El ruido se ha convertido, además, en uno de los principales problemas, comenzando desde bien temprano de la mañana con miles de maletas de los que llegan y de los que se van, las conversaciones de los guías turísticos o los grandes grupos de tours y las performance callejeras que inundan las plazas del centro histórico, por no hablar del constante bullicio.


En conclusión, los vecinos sevillanos muestran un descontento importante en lo referido a los extranjeros que día a día pasean por las calles de la ciudad, la convivencia entre ambos se hace insostenible, las personas quieren ver la esencia de los barrios, mientras que los que viven en ellos luchan por que estos no la pierdan, en los últimos años han surgido numerosos términos a los que referirse a lo relacionado con el turismo, la ciudad es popularmente vista como un “parque temático”, los comerciantes han de luchar por conservar sus locales y sobrevivir a barrios vacíos de sevillanos que salen de ellos buscando una vida tranquila, sin ruido y colapso; lo importante es encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación de la identidad y la calidad de vida de sus habitantes. Sevilla debe afrontar este reto con un modelo de turismo sostenible, ya que sólo así podrá evitar convertirse un una postal vacía, un teatro creado con decorados en lugar de calles. Es por ello, que cada día, la ciudad se está viendo obligada a decir “Sevilla, como otras muchas ciudades de Europa, está apostando al turismo y a la hostelería de una manera desproporcionada”



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