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Lorca reaparece en los escenarios de la mano del Ballet Flamenco de Andalucía con “Pineda”, un himno de libertad desde la raíz

  • Ana
  • 15 dic 2025
  • 5 min de lectura

Actualizado: 18 dic 2025

Un teatro envuelto en humo y memoria


El público va tomando asiento, a su vez un halo de humo envuelve el Teatro Central de Sevilla un 5 de noviembre lluvioso con motivo de la programación por la celebración del día internacional del Flamenco. Sobre las tablas poco a poco comienzan a aparecer quince mujeres del Albaicín para que desde un principio su canto nos traslade a la mismísima Granada, la de Federico. El prólogo interpretado por ellas invita a los últimos espectadores a acomodarse en sus butacas. Un inicio que deja desde el primer segundo un cuadro protagonizado por señoras mayores ataviadas con sus delantales, entonando el romance de Mariana Pineda mientras atienden a sus labores. 


Coro Femenino de la Asociación Cultural 'Cruz de mayo' del Albaicín | Ana Ibáñez
Coro Femenino de la Asociación Cultural 'Cruz de mayo' del Albaicín | Ana Ibáñez


Mariana Pineda renace en Patricia Guerrero


Con el paso de los minutos el flamenco irrumpe en el escenario a través de compás y soniquete, porque cuando se hace verdad, no solo se baila sino que se reza, se sufre y se proclama. Así ocurre en Pineda, una de las producciones del Ballet Flamenco de Andalucía, que devuelve a los focos la figura de Mariana Pineda, bajo la inspiración poética de Federico García Lorca y la dirección artística de Patricia Guerrero. Un espectáculo libertino y emocional que convierte la historia del poeta en carne viva.

  

Desde el primer compás, la escena se impregna de una tragedia azotada por el anhelo de sueños y libertad. No se habla, pero se escucha y se entiende cada parte de la obra que García Lorca creó, pero esta vez, sin necesidad de palabras sino mediante la danza. En este caso es el flamenco el lenguaje escogido para interpretarla. El cuerpo de la granadina Patricia Guerrero encarna el personaje de Mariana en todas sus formas y personalidades, transformándose sobre todo en cada escena en un estandarte de heroína liberal, pero no para los demás sino para sí misma.


Un trabajo fundamentalmente de equipo, donde no solo el cuerpo de baile es protagonista sino también los músicos y adaptadores. Exponiendo el sometimiento sufrido de los versos lorquianos para poder introducirlos en la métrica de los estilos jondos desde las malagueñas del Mellizo hasta los tarantos, todos víctimas y cómplices de las palabras del poeta.   


Patricia Guerrero interpretando a Mariana Pineda | Ana Ibáñez
Patricia Guerrero interpretando a Mariana Pineda | Ana Ibáñez


Música y dramaturgia al servicio de la literatura


La música en directo se sostiene con pulso firme en cada parte de la historia, siendo una parte fundamental del espectáculo, acompañando cada pensamiento y acción en Pineda. Cada cante rasgado o armonía, traslada a los asistentes al universo exacto donde cada personaje del relato convive y lucha por un destino inevitable del que todos intentan huir. Incluso el silencio juega un papel primordial construyendo momentos de gran intensidad


La dramaturgia de Alberto Conejero y la música de Dani de Morón y Agustín Diassera refuerzan con solidez este clásico que, aunque no sorprende en su argumento, sí consigue emocionar con fuerza. Destaca unos de los textos que con sutileza resalta el mensaje de Mariana, añadiendo las palabras lorquianas del Romance del emplazado (Romance del Amargo en boca de Camarón) acompañadas por la presencia chirriante de las guitarras.  


En el transcurso de la obra el viaje literario desde el dramatismo de la historia hasta la melancolía de la nana cantada por Guerrero, es más evidente, pasando por la sensualidad del dúo con Eduardo Leal como Pedro de Sotomayor, o el impacto que provoca el alcalde del crimen, Ramón Pedrosa Andrade, interpretado por un imponente Alfonso Losa.



La fuerza visual


En lo visual, Pineda se apoya en una escenografía depurada, donde la luz actúa como narradora invisible. Los claroscuros dibujan los estados del alma, elevan la tensión dramática y esculpen el movimiento en el espacio. Sin embargo, a pesar de que la obra sea fiel al esquema tradicional, Patricia incluye nuevos escenarios para poder entender de forma más directa la Mariana que quiere dejar grabada en las mentes de los presentes. 


El vestuario, pieza fundamental en la recreación, acompaña ese tránsito desde la ilusión juvenil hasta la condena inexorable, con un lenguaje simbólico sobrio y exquisito. Resaltan los atuendos de Mariana en la escena final, donde la bailaora vestida de rojo muestra su parte más ardiente, genuina y firme. Proyectando la mujer que asume los riesgos de obtener la libertad, sin dejarse perturbar. Diferente es el caso de la vestimenta sobria que acompaña la gran carga emocional y explosiva en la recreación de la batalla del Albaicín


Patricia Guerrero firma una coreografía de raíz profunda y mirada contemporánea. El zapateado, la bata de cola, los braceos y los silencios conviven con una concepción escénica moderna, donde el grupo adquiere dimensión coral y el drama se expande más allá del personaje principal


Pineda es, ante todo, un acto de memoria. Un sacrificio, narrado sin una sola palabra, resuena hoy con una vigencia inquietante. El mensaje flamenco se vuelve político sin necesidad de consignas, simplemente desde la emoción y la verdad. Ya que la acción no transcurre en los intramuros, como en el texto lorquiano, sino que juegan con la escenografía y la trasladan a las calles.


Ballet Flamenco de Andalucía interpretando a Pineda | Ana Ibáñez
Ballet Flamenco de Andalucía interpretando a Pineda | Ana Ibáñez

Un final que tiene la libertad como legado


El final llega sin estridencias pero con la gravedad que exige la tragedia. El público, contenido, guarda unos segundos de respetuoso silencio y finalmente se rinde en una ovación larga y sentida, desenfrenada de aplausos. Y es que en este caso, no solo se aplaude la ejecución impecable de la obra, sino la hondura del mensaje.


Frenética en alguna ocasión, cuando lo pide, siguiendo la línea de los anteriores trabajos de la autora. Así, la batalla del Albaicín, unos de los momentos más especiales e impactantes del trabajo del elenco y del espectáculo cuenta con algún momento naturalista, como el de los fusilamientos. Sin embargo, no llega al extremo de utilizar el garrotín en la composición musical y Mariana queda como símbolo de libertad en la última imagen. Un final muy especial porque ella aunque muere, no muere.


Al concluir la obra, era inevitable establecer un paralelismo entre lo que sucedía en el escenario y la realidad en la que vivimos, una realidad que recuerda que las libertades nunca están garantizadas y que deben defenderse cada día. Por ello, a la hora del saludo final y el agradecimiento sobre las tablas, la directora, Patricia Guerrero, no quiso perder la oportunidad. Y expresó en nombre del ballet y todos sus componentes el posicionamiento a favor de Palestina y la situación que el conflicto árabe-israelí está viviendo actualmente. Guerrero aprovechó la bandera que empuñaba en su mano, la misma por la que se ajustició a Mariana Pineda en la que como bien explicó pone ley, igualdad y libertad


Saludo final del elenco | Ana Ibáñez
Saludo final del elenco | Ana Ibáñez





FICHA TÉCNICA

OBRA 

PINEDA. ROMANCE POPULAR EN TRES ESTAMPAS

BALLET FLAMENCO DE ANDALUCÍA

BAILE

Patricia Guerrero, Alfonso Losa, Eduardo Leal, Álvaro Aguilera, Agustín Barajas, Ángel Fariña, Araceli Muñoz, Claudia Calle 'La Debla', Hugo Aguilar, Lucía Fernández 'La Bronce', María Carrasco, Pablo Egea, Sofía Suárez, Jasiel Nahim, Blanca Lorente, Cristina Soler.


CANTE

Amparo Lagares, Manuel de Gines, Sergio el Colorao.


GUITARRA

Jesús Rodríguez, José Luis Medina, Dani de Morón. 


PERCUSIÓN 

David 'Chupete', Agustín Diassera.


SONIKÉ ESEMBLE

Clarinete: Isabel Junquera. 

Violín: Gustavo Abela. Violonchelo: Rosa García.


Coro Femenino de la Asociación Cultural 'Cruz de mayo' del Albaicín.



Dramaturgia y adaptación de las letras

Alberto Conejero.


Composición y dirección musical

 Agustín Diassera, Dani de Morón. 


Composición y adaptación de las letras

Sergio el Colorao.


Coreografía

 Patricia Guerrero, La Venidera (Albert Hernández e Irene Tena), Eduardo Leal, Alfonso Losa. 


Dirección

 Patricia Guerrero.


 Lugar

Teatro Central 


Fecha

Miércoles, 5 de noviembre. 2025


 Aforo

Lleno



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